Primero, no hacer daño
Toda intervención debe justificar sus riesgos por el beneficio esperado. Saber cuándo operar también implica reconocer cuándo es preferible observar o elegir otra alternativa.
Principios de la práctica médica
La neurocirugía exige conocimiento científico y precisión técnica, pero también responsabilidad en cada decisión. La evidencia, la autonomía del paciente y la integridad profesional deben orientar la práctica clínica y quirúrgica.
Principios fundamentales
Toda intervención debe justificar sus riesgos por el beneficio esperado. Saber cuándo operar también implica reconocer cuándo es preferible observar o elegir otra alternativa.
Las decisiones quirúrgicas y la elección de técnicas o implantes deben responder a la evidencia científica y al mejor interés del paciente, no a intereses económicos o comerciales ajenos a su atención.
Cada persona tiene derecho a comprender su situación, conocer las alternativas y participar libremente en las decisiones sobre su tratamiento.
Informar con claridad sobre los beneficios, los riesgos y las incertidumbres es indispensable. Ningún procedimiento permite garantizar un resultado.
Mantenerse actualizado, reconocer los límites de la propia experiencia y actuar con respeto por la dignidad y el bienestar del paciente forman parte del ejercicio médico responsable.
Las decisiones neuroquirúrgicas deben basarse en la evidencia científica, el juicio clínico y el respeto por la autonomía y el bienestar del paciente.